BOMBA O´HIGGINS
Primera Compañía - Fundada el 12 de Febrero de 1882

CUARTEL Y MATERIAL MAYOR


         
     
         
     
         
     
         

HISTORIA


 

Para el año 2000 y, en la conmemoración del 117 aniversario, don Héctor González, dueño del diario El Rancagüino y Voluntario de Excepción de la “Bomba O’Higgins” nos dijo en parte de su alocución:
“La fundación en 1882, que hoy recordamos, tiene muchos aspectos generalmente ignorados. Muchos se preguntarán, después de escuchar la lectura del Acta de Fundación del 12 de febrero de hace 116 años (117): ¿Y qué pasó enseguida?… Comenzó a funcionar de inmediato la institución que fundaron 27 notables Rancagüinos

La realidad es que no fue fácil el camino: Hubo que vencer muchos obstáculos. El incendio que destruyó totalmente el molino San Pedro, en febrero de 1880 fue uno de los motivos para que se pensara en la necesidad de tener un Cuerpo de Bomberos.
Hubo también otras desgracias que indicaron la urgencia de tener bomberos voluntarios. Poco antes se había quemado uno de los pabellones de madera de la cárcel, ubicada detrás del edificio de la Municipalidad, en la Plaza de los Héroes.
En 1881 las llamas devoraron la casa habitación de la señora Carmen Pacheco, estimada vecina que apenas logró escapar del fuego.
Veinte días antes de la fundación, el 22 de enero, la cárcel se vio otra vez amenazada por un incendio que logró ser sofocado por los guardias. El fuego causó grandes daños, entre otros la destrucción de varios libros de registros electorales que estaban guardados en una oficina interior de la Municipalidad.
El 8 de febrero, sólo cuatro días antes del 12, el fuego destruyó totalmente la casa del conocido vecino don Sotero Gundián, ubicada en la calle Cuevas esquina de Astorga.
Todos esos incendios tenían que ser combatidos, sin elementos, fuera de baldes caseros, por unos pocos policías y vecinos de buena voluntad.
La Comisión que se formó el día 12 de febrero para recolectar dinero y comprar los elementos más indispensables, inició su cometido pocos días más tarde.”
“Así, el 3 de septiembre de 1882, casi siete meses después del histórico 12 de febrero, quedó constituida definitivamente la Primera Compañía del Cuerpo de Bomberos de Rancagua “BOMBA O’HIGGINS”. Días más tarde comenzaron los entrenamientos de los noveles voluntarios que se reunían especialmente los domingos para realizar públicamente sus ejercicios.
En diciembre. La Municipalidad dispuso un local para que sirviera de Cuartel, con tres piezas: una pequeña como antesala, otra de reuniones y una tercera para el material, con una armazón de madera para sacar mangueras.
Así fueron los comienzos de esta querida Compañía y del Cuerpo de Bomberos de Rancagua.”

TORRE DEL CUARTEL- “BOMBA O’HIGGINS”.-
Cada comienzo del 12 de febrero, a las 00:01, los primerinos hacen sonar la campana, ubicada en la torre del Cuartel, tantas veces como años cumple la compañía.
Se transcribe lo indicado en un artículo de la revista CENTENARIO – CUERPO DE BOMBEROS DE RANCAGUA – SEXTA REGION del 12 de febrero de 1982 y que hace mención a la torre del cuartel.

“Desde su fundación, la Compañía funcionó en un inmueble arrendado en calle Germán Riesco esquina Alcázar; a comienzos del siglo construyó un Cuartel con salida por calle Campos y un Salón de Actos que, posteriormente sería el Teatro O’Higgins, dependencias que fueron totalmente consumidas por el fuego en un incendio ocurrido el 10 de enero de 1928; bajo la dirección del Director Germán Herrera Torres, se inició la reconstrucción del teatro, que pasó a llamarse Apolo y del Cuartel con calle O’Carrol y se construyó la Torre que es todo un símbolo bomberil, obras que finalizaron el año 1932.”
Al pie de una foto de la Torre, la revista en comentario consigna lo siguiente:
“Torre del Cuartel de la Primera, construida alrededor de 1930, de 35 metros de altura, de fierro ángulo apernado, de 4 pisos, en cuya parte superior se encuentra la Campana de Alarma y la Sirena, verdadera maravilla de construcción de su tiempo

A GOLPE DE BADAJO.-
La víspera del recuerdo de una año más de vida, se encuentra caracterizada por el tañer de la campana anunciando a la ciudad de Rancagua que la “BOMBA O’HIGGINS” está de cumpleaños.
Cumplen el ritual los tres últimos voluntarios ingresados, acompañados por un voluntario más antiguo. La experiencia de tocar la campana, de abrazarse cuando termina la labor, de cantar el himno y repasar emociones, resulta impagable.
El último golpe de badajo constituye la voz que motiva a los que se mantienen en el casino, para abrazarse y cantar el himno de la compañía. Los voluntarios de la torre tienen muy claro que hay una unión en cada golpe y cada sonido. Todos pendientes hasta que se produce el estallido con la alegría de una compañía que completa el guarismo de los años de existencia escuchando las campanadas. A 35 metros de altura, se repiten lejanas las voces de los amigos cantando con pasión un himno que tuvo un origen, y en la torre solo tres, cuatro o cinco voluntarios, viviendo lo propio. Un momento de reflexión, un espacio y momento único en el que se puede sentir la bomba en lo profundo.

Mirar la campana, tocar su cuerpo, vivir el proceso de una historia que comenzó con anónimos voluntarios y/o civiles que, probablemente, jamás pensaron en su desarrollo, emociona y conmueve. Es cierto, los compromisos y sueños se cumplen en respuesta a una necesidad personal de existencia. Los sueños propios dependen de los sueños de los demás. Los nuestros, los de esta época están siendo respuestas de los de los fundadores y, también, de los que construyeron la torre y del que dio la primera campanada. Siendo nosotros los continuadores de tantas emociones pasadas, debemos ser capaces para que las futuras generaciones recojan las nuestras.
Una vez terminado el himno y dando por finalizada las reflexiones (hay que terminarlas, ya que se estaría toda la noche en ello) se observa la silenciosa y vacía ciudad que, en otros tiempos, puede haber compartido la emoción bomberil. Solo las estrellas acompañan la emoción de querer a una institución compitiendo con valores modernos incompatibles con el deseo de servir y respetar principios e ideas centenarias. Todo se concluye con un VIVA LA PRIMERA – VIVA LA BOMBA O’HIGGINS”

 

RICARDO RUIDIAZ NIEVA


 

Nace en Santiago de Chile el 4 de Octubre de 1921. Teniendo 22 años de edad ingresó a la Primera Compañía de Bomberos de Los Angeles. Fue Teniente 3º, Secretario de Compañía y Ayudante General. Trasladándose por razones de trabajo a Rancagua, se incorporó a las filas de la Primera Compañía el 3 de Octubre de 1956. Un año más tarde fue elegido Tesorero, cargo que desempeño por muchos años. En 1957 es premiado como el mejor voluntario. En reiteradas oportunidades recibe la distinción con la tercera mejor asistencia a actos de servicio. Computados los años de servicio en los Angeles y Rancagua recibe premio por 15 años de servicio en la Institución, reconociéndosele la categoría de honorario.

Fue el 26 de agosto de 1963 cuando se produjo el fatal accidente. El carro bomba de la Primera acudía al llamado de incendio de una camioneta en un garaje de la calle Diego Portales. Pero, en la esquina de la calle Gamero con la Avenida San Martín, se produjo la fuerte colisión con un gran camión petrolero, cuyo conductor no se detuvo pese al ulular de la sirena de la bomba.

El impacto hizo que cayeran a tierra algunos voluntarios, entre ellos Ruidíaz, que llevado de inmediato al Hospital, falleció minutos después en ese establecimiento. Gravemente heridos resultaron los voluntarios primerinos Luis Hernán Bahamondes y Luis García Martínez, que, conducidos al Hospital, felizmente pudieron restablecerse con los cuidados médicos.

 

 

 

 

OFICIALIDAD


Director : Freddy Bahamondes Brisso
Capitán : Luis Venegas Vidal
Teniente Primero : Carlos Bahamondes Guevara
Teniente Segundo : Héctor Chinchón Ayala

Teniente Tercero : José Donoso Osorio
Secretario : Vicente Guzmán Cid
Tesorero : Manuel Farías Pozo
Intendente : Hernán Henríquez Muñoz
Ayudante de Cía. : Miguel Pérez Peñaloza